—¡Oh por Dios!— exclamó Leticia mentalmente, y aún con su dolor, se coloca de pie, lo peor es que puede oír los pasos aproximarse en la puerta, al mirar a su alrededor, lo único que se le vino a la cabeza, es esconderse detrás de las cortinas que decoran las grandes ventanas.
La comadrona se coloca de pie siendo muy audaz, casi no le queda tiempo, y por milagro de la diosa luna, Leticia alcanzó a esconderse antes de que Maikol la viera.
La respiración de Leticia es pausada, y sabe que no puede