Mía y Leticia lograron calmar su hambre gracias a las frutas que les dió Lenny.
—quedaron las uvas mi luna, la comerás en cuanto tengas hambre, aún me cuesta aceptar que el príncipe Lenny haya hecho esto por nosotras— Leticia sonríe, se siente un poco más tranquila
—pero no confiemos de a mucho, Lenny suele ser traicionero, la sangre de su padre recorre sus venas— Mía escucha música —¿Escuchas esa música?— pregunta colocándose de pie y camina hacia la ventana
Leticia se acerca y también obser