Luego de pasar un rato agradable con Christian, me lleva a mi casa. Mientras vamos en el auto, ninguno de los dos deja de sonreír como tonto, mientras nos tomamos de las manos.
—Ya llegamos, cariño. —Me dice, y me doy cuenta de que ya estamos en mi casa, el trayecto lo sentí extremadamente corto, y estaba tan embobada que ni siquiera me di cuenta cuando se abrieron las rejas para que el auto pasara.
Christian detiene el auto, se baja y me abre la puerta, y yo ni siquiera le doy las graci