Savanah, está frente a mi puerta, y no me queda más que dejarla pasar.
De inmediato, toma asiento en la cama, y lo que parecía ser una expresión dura en su rostro, se convierte en una tierna, y cálida.
—Ava, por favor, toma asiento. —Le da unas palmaditas a la cama, para que me siente junto a ella. Nerviosa por lo que pueda pasar o decir, hago lo que me dice.
—Se que no he sido buena contigo, y que te la he puesto difícil en estos días, pero me gustaría aclararte, que no soy una mala