Capítulo 51. Confesión.
—¿Qué estás diciendo? ¡Eso es imposible! —exclamó, su voz quebrándose.
—No, no lo es, —respondió Manuela en voz baja. —Esa noche... alguien que conozco y que trabaja en Progenix, tomó una muestra de las que tenías allí.
Sergio se tambaleó hacia atrás, incapaz de procesar las palabras que acababa de escuchar. Su mente giró en un torbellino de confusión y repulsión. No podía ser verdad. No podía ser el padre biológico de la hija de Amelia.
—No... —murmuró, su voz apenas un susurro. Se llevó la