Capítulo 52. Giro inesperado.
Amelia se quedó paralizada al escuchar las palabras de Sergio. Su mente intentaba procesar lo que acababa de oír, pero no tenía sentido.
"¿Anaís es mía y tuya?" Las palabras resonaron en su cabeza como un eco distante, no entendía qué quería decir.
—¿De qué estás hablando, Sergio? —preguntó Amelia, su voz, apenas un susurro tembloroso—. Estás borracho, no sabes ni siquiera lo que dices.
—Claro que sé lo que digo… esa es la verdad, tenías que casarte conmigo, no con Alejandro. Vente conmigo, vá