Capítulo 34. El pasado que regresa.
—Amelia, ¿Estás bien? —insistió Sergio.
El silencio en la sala se volvió asfixiante. Amelia sintió que le faltaba el aire, su mente girando en un torbellino de recuerdos y emociones. Manuela, por su parte, parecía haber perdido todo color en el rostro, sus ojos fijos en Amelia con una mezcla de terror y súplica.
Sergio, confundido por la repentina tensión, miró de una a otra, su ceño fruncido en preocupación.
—¿Ustedes se conocen? ¿Conoces a mi prima? —preguntó, su voz rompiendo el silencio com