Capítulo 33. Fantasmas del pasado.
Sergio la miró a los ojos, como si intentara leer sus pensamientos. Amelia sostuvo su mirada, deseando poder ser más honesta con él, pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta. En cambio, tomó un sorbo de café, disfrutando del calor que se extendía por su cuerpo, aunque no lograra aliviar la frialdad que sentía por dentro.
—Amelia —dijo Sergio, rompiendo el silencio—, espero que no vayas a decir en mi casa que tenemos un trato y mucho menos que nuestro compromiso de ayer, quiero que