Capítulo 160. Risas y milagros familiares.
Meses después.
El tiempo fue pasando, en Nueva York, Alejandro, Amelia y Anaís, disfrutaban de un día tranquilo lleno de paz y la estabilidad. Ansiosos por ver el nuevo miembro de la familia que estaba a pocos días de llegar.
Amelia nadaba de un lugar a otro, sin perder la oportunidad de disfrutar de la piscina. Alejandro, siempre pendiente de su esposa, decidió unirse a ella para pasar un rato juntos. Entretanto, Anaís, en el interior de la casa, hablaba por videollamada con Alexandre.
Durant