135.......Ambos lo necesitaban.
—Entonces dile a Minerva.
Siento como me sujeta del brazo y le pone seguro a la puerta.
Me toma de la nuca y une nuestros labios.
Me besa con hambre, como si quisiera devorarme.
Un gemido sale de mis labios.
—Mi única mujer eres tú.
Me dice volviendo a mis labios.
—Te cogí, tire mi leche dentro y te embarace.
La calentura empieza a hacer estragos en mi que solo asíntio con sus palabras.
—Dilo.
—si.
Sonríe bajando las tiras de mi vestido.
—¿Estas celosa?
Asiento y de un