—¿Por qué te has demorado tanto? —preguntó Murat al recién llegado Auguste.
—Tenía cosas que hacer en la residencia de mi familia —se explicó Auguste con cara de pocos amigos.
—¿Por qué a ti si te dejaron en tu mansión? —se quejó Isaac—, los demás estuvimos aquí recibiendo gritos de todos los mayores.
—Fue horrible —dijo Dorniar—, y eso que no está mi papá, pero de igual manera me gritaron como si yo fuera su hijo.
—Aun no puedo creer que nosotros estuvimos en las gradas mientras ustedes estaba