—Esto si es un espectáculo —sonrió Estefan—, será una carnicería, sería divertido si alguien se lanzará de su asiento a matar a algunos de los enjuiciados.
Liam lo miró negando con la cabeza.
—¿Por qué tenemos que sentarnos aquí? —se quejó Gabriela mirando mal hacia el público—. Deberíamos estar en el estrado principal.
—Yo espero no estar nunca en el estrado principal —Liam frunció el ceño—, porque eso significaría que sería el Rey y que estaría a punto de juzgar nuevamente otros juicios de gu