—No necesito que me defiendas —le gritó Concetta—. Sé defenderme sola, atacar con violencia no es la solución.
Alan gruño.
Realmente le caía mal Concetta, era una chiquilla verdaderamente quisquillosa que no podía dejar en paz a Jaime ni a ninguno de sus amigos porque creía que deberían castigarlos por siempre salirse con la suya.
Pero eso no significaba que iba a dejar que unos idiotas de la escuela la acosen porque paso algo con el idiota de Luke que no se enteró.
—Tienes que controlarte… —de