—Debemos avanzar rápido —le gruño Alan a Estefan y Joon—. No tenemos que darle la oportunidad de que vengan por nosotros.
Los tres siguieron internándose en esa cavidad subterránea que parecía nunca tener fin. Joon notó por la luz del fuego de Alan, que las paredes tenían colores de diferentes minerales.
Si no estuviera infestado de cosas peligrosas, podrían apreciarlo mejor.
Chocaron con otra pared.
Joon supo de inmediato que tenía que leer las placas para poder abrir la pared como lo había he