Cuando era un niño solía poner cajas sobre cajas y aplastarlas después, haciéndose pasar por un monstruo gigante que lo arrasaba todo.
Ahora realmente era un monstruo que lo destrozaba todo a su paso. Bael miró aquella montaña y quiso medir su resistencia al dolor volando prendido en fuego directo a la pared rocosa, provocando un enorme agujero y un derrumbe.
Se había alejado lo suficiente de la ciudad para que nadie más que los animales se asustaran por tal alboroto.
Enterrado bajo enormes blo