Bastian caminaba de un lugar a otro mirando aquel niño en los brazos de Merit.
—No creo que podamos ocultar al niño mucho tiempo —dijo Merit mirando seriamente a Bastian—. Mi doncella no quiere cuidarlo más, al parecer todas las demás empleadas no le creyeron que es un sobrino encargado.
—Mi tío ya debería haber llegado —habló Bastian muy preocupado—. En cualquier momento me llamaran para irnos y creo que será momento en que le diga toda la verdad a mi papá.
Tocaron la puerta, la doncella de Me