Siguió dando vueltas en el aire en busca de alguna señal, algún indicio de magia oscura. Aunque la ciudad no iba con él en lo absoluto, no podía despreciar su belleza y la cantidad de magia tan antigua que mareaba sus sentidos.
Pese a que tenía un mapa que le señalaba las ciudades donde se harían los rituales. Aquel pedazo de papel no le decía los lugares exactos, dificultando su trabajo de encontrarlos y destruirlos.
Cambió de dirección y se internó en la gélida noche en busca de algo más, el