67. Doblada sobre la mesa
Punto de vista de Mia
Llegué a la oficina a las nueve y media.
La falda lápiz gris se ajustaba tanto a mis caderas que apenas podía respirar. No llevaba ropa interior. El forro rozaba mi coño desnudo con cada paso desde el ascensor hasta la sala de juntas. Ya estaba mojada por el viaje. El cinturón de seguridad me presionaba el clítoris en cada semáforo. Tenía que agarrar el volante con fuerza para no tocarme. Tenía los muslos resbaladizos cuando aparqué. Me los limpié con un pañuelo en el apar