66. Bajo la mesa
Punto de vista de Mia
Estuve temblando todo el día.
El vestido negro que Voss me había indicado colgaba en mi armario como una amenaza. Corto. Ajustado. De seda fina que se ceñía a cada curva. Me lo puse a las seis y media en el baño de la oficina. Sin sujetador. Sin bragas. La tela rozaba mis pezones con cada respiración. El dobladillo apenas llegaba a la mitad del muslo. Cada paso hacía que el forro rozara mi coño desnudo. Me sentía expuesta incluso antes de salir del edificio. Una brisa del