33. Fraternidad sexual: Fóllame
Viniste —dijo, y percibí una genuina sorpresa bajo la aprobación en su voz—.
—¿Creías que no vendría?
—¿En serio? —Una lenta sonrisa se dibujó en su rostro—. Una parte de mí pensó que te acobardarías. Que te darías cuenta de lo descabellado que es esto y te retirarías. Lo habría respetado, por cierto.
—Yo no me acobardo —dije, entrando. La casa estaba más silenciosa de lo normal; podía oír voces desde el fondo, pero no había música ni bullicio—. Y no me rindo ante los desafíos.
—Me alegra saber