Cuando Amelia llegó a casa, con lágrimas en los ojos les hizo saber a las criadas que esa casa había quedado patas arriba desde la muerte de Carlos. De repente, la paz, el amor que la familia sentía el uno por el otro desapareció. Era como si todos tuvieran que estar observando cada movimiento del otro. La señora Muriel había estado deprimida, siempre lloraba y gritaba, siempre decía que quería a Carlos de regreso y a Marcos y Amelia, no había nada que pudieran hacer porque ellos habían sido lo