Riendo a carcajadas, lo único que Valeria quería hacer en ese momento era seguir imaginando cómo Carlos había explotado en pedazos por los aires. Fue exactamente lo que alimentó su malvado corazón. Quería que Amelia y Marcos sufrieran como nadie había sufrido antes, y no había mejor manera que arrastrar a sus seres queridos al infierno. Ahora Alicia iba a ir contra ellos. Si no hubiera sido por Amelia y Marcos, nunca habría perdido al amor de su vida.
—¡Vamos, Tomás! ¡Siéntate conmigo y brindem