Ella era solo una mujer de 25 años que estaba aprendiendo a adaptarse al nuevo mundo de los negocios, estaba feliz, tenía muchas ganas de aprender todo y cualquier cosa que el mundo tuviera para ofrecerle. Era una hija amada, su madre y su padre siempre le decían lo mucho que la amaban, no había un solo día que no hubiera escuchado lo orgullosos que estaban sus padres de tenerla en sus vidas, hasta la muerte de su madre. Era cierto que Erika se sintió deprimida por mucho tiempo, pero gracias al