Cuando Valeria caminó por el pasillo, miró a su alrededor para ver si Thomas estaba cerca. Le sangraba el cuello. En la sala de espera, vio a su hijo Zein con la cabeza gacha. Cuando pensó que podía darse la vuelta porque pensaba que su hijo no la había visto, escuchó su voz.
—¿Madre?
—¡Oh, Zein!— Expresó nuevamente, dándose la vuelta.
—Madre, ¿dónde has estado? Pensé que querías ver a mi hijo. Patricia está con él ahora.
—Oh, por supuesto que quiero verlo—. Valeria puso una sonrisa falsa.
—Mad