Si él mismo se enfrentase a un maestro en combate, no tendría ni la menor posibilidad de escapar.
La fuerza de Fane dejó a todos los presentes sumidos en una profunda reflexión. Sin embargo, no tardaron en volver a la realidad, pues Fane ya había llegado al cuarto número tres.
Ese desafío tenía el doble de dificultad en comparación con los anteriores. En el nivel de dificultad Hierro, el cuarto número tres ya presentaba a guerreros con armadura de plata.
Para Fane, esos oponentes no represent