El barbudo soltó una risa sarcástica, sin prestarle mucha importancia. Nunca había oído hablar de la secta Escarlata ni sabía de qué continente provenía ese hombre de ojos rasgados, y él era de esos tipos que simplemente no se preocupan por nada más allá de lo que tenía en la cabeza, siempre actuando según lo que le pareciera más conveniente.
Al escuchar la amenaza de la otra persona, el barbudo no cambió su actitud.
—¿Ahora me están amenazando? Te digo, ¿acaso no sabes lo que es el sentido com