Hipólito estaba tan furioso que apretaba los dientes con fuerza, pero no podía decir ni una palabra. Justo antes, Dominic le había hecho una señal con los ojos, y él comprendió que lo que intentaba transmitirle era que debía calmarse, no provocar más problemas con Fane para evitar complicaciones.
La decisión de Fane les favorecía, así que, aunque estaba a punto de estallar de frustración, tuvo que aguantar. Pasaron varios minutos mientras todos los apostadores hacían sus apuestas, y la zona de a