Todo lo que había pasado anteriormente, los tenía en desventaja por completo. Incluso sentían que ese tipo los tenía completamente controlados. Aunque no querían admitirlo, esa era la realidad, y esa sensación era insoportable, como si los estuvieran quemando con fuego del infierno en todo momento.
Si seguían así, seguro que alguno de ellos acabaría explotando de pura furia. Pensando en eso, Reinaldo miró a Simberto.
A diferencia de Hipólito, que tenía un temperamento explosivo, Simberto era ma