Fane frunció el ceño y miró con frialdad a Cándido.
En ese momento, Cándido tenía el rostro rojo e hinchado, su expresión estaba algo torcida, como si las palabras de Léster lo hubieran encendido de tal manera que no podía controlar su ira.
Después de escuchar eso, Léster ya no pudo aguantar más y, adoptando una actitud indiferente, dijo:
—¡Fane, te lo digo claro! ¡Nunca te he tenido miedo! Reconozco que eres fuerte, pero no creas que solo por eso podrás eliminarme. También conozco a compañero