Las palabras de Fane le dieron a Benedicto una gran confianza; quería aplaudirle. ¡Esto era lo que un verdadero fuerte diría! Fane ató una cuerda a la llave dorada, se la colgó y luego tomó el pequeño trozo de oro púrpura del tamaño de una uña.
Benedicto, que no lo reconocía, miró curioso y señaló el trozo, preguntándole:
—¿Qué es esto? ¿Una piedra espiritual preciosa?
Fane sacudió la cabeza y respondió:
—Esto es oro púrpura, que contiene una gran cantidad de energía espiritual. Su función es