Ahora ya no podía preocuparse por la situación de Tristán; Jacobo tenía que asegurarse de escapar con rapidez, ¡o podría enfrentar el mismo destino que Tristán! Él rugió furiosamente, formando sellos con ambas manos que se entrelazaban y fusionaban rápidamente en el aire.
La luz alrededor de ellos se oscureció de inmediato, como si el sol se hubiera puesto de repente. Sin embargo, esta oscuridad rodeaba solo a Jacobo. Los múltiples sellos se fusionaron en una semilla tan negra como el tinte, que