Pero esos diez, al notar las miradas de Tiziano y los demás, desviaron la vista de inmediato. Al ver sus expresiones, Tiziano y los otros sintieron un escalofrío en el corazón. Todos sabían que era una situación peligrosa al que no podían meterse.
En momentos como este, nadie quería ser el héroe que los salvara. Cuando se trataba de beneficios compartidos, todos eran buenos hermanos, unidos contra el enemigo. Pero una vez que se trataba de sus propios intereses, todas las amistades se evaporaban