Los guerreros del mundo de segundo nivel se pusieron cada vez más pálidos por la repentina aparición de Fane. Fabián estaba furioso, lo miraba con odio, con los labios temblando ligeramente, deseando pronunciar palabras amenazantes, pero no lograba articular ninguna. Frente a los guerreros del mundo de tercer nivel, a quienes consideraba basura, podía despotricar sin repetirse, pero ante Fane, se quedó sin palabras; esa era la majestad de un guerrero verdadero fuerte.
La presencia de Fane no sol