Quirico levantó una ceja. Nunca le caía bien Tino, siempre lo consideró una persona impulsiva que no consideraba las cosas. Los hechos demostraron que el juicio de Quirico era correcto: Tino era un tipo con fuerza pero sin cerebro. Si él hubiera sido un poco más inteligente y menos arrogante, no habría terminado así.
En ese momento, Tino ya estaba atado en la cueva donde se encontraban Benedicto y los demás. Fane lo arrojó en el rincón más alejado de la cueva. Aunque Tino había recuperado la co