Caín conocía bien a Quirico y, al escuchar lo que dijo, básicamente ya había determinado que él estaba preparado para lo peor, e incluso planeaba actuar para minimizar las pérdidas. Pero sin importar qué, Caín quería ver a esta variable, quería ver cómo era en realidad. Quería grabar con profundidad su imagen en la mente, recordando siempre este fracaso.
Quirico respiró hondo, sin responderle a él.
Caín, algo ansioso, le dijo:
—Sé que ahora solo quieres terminar el juego de caza y aumentar el