Un discípulo de la secta Nube Púrpura frunció el ceño y exclamó en voz alta: —¡Fane ha estado escondido todo este tiempo, ni siquiera se ha atrevido a salir! ¿Está acobardado o qué?
Esas palabras provocaron que todos los presentes volvieran sus miradas hacia él con una mezcla de incredulidad y burla. El discípulo sintió un tirón en la comisura de los labios, consciente de que sus palabras carecían completamente de persuasión, mostrando claramente su envidia y celos.
Con un ligero temblor en la c