En los ojos de Tomás brillaba un destello desafiante. Estaba ansioso por ver cuántos cristales espirituales sacaría este joven y en quién los apostaría. Dado su orgullo, parecía probable que apostara por sí mismo.
Sin embargo, tal vez este joven tomaría un enfoque diferente, arriesgándose y colocando sus cristales espirituales en la bestia demoníaca. La declaración de Tomás generó curiosidad en los espectadores circundantes, todos querían ver cuántos cristales espirituales apostaría Fane y en qu