Fane seguía tranquilo como siempre, parado detrás de ellos en silencio. Aunque escuchaba fragmentos de la conversación entre los dos, su expresión facial no cambió en absoluto, como si la persona de la que estaban hablando no fuera él.
Por otro lado, Xiomaro y Cerauno apenas podían contener su alegría. A pesar de que el decano Domínguez intentaba bajar el tono de su voz, ambos habían captado varias de las frases dichas, y naturalmente entendieron la fuente de la frustración del decano Domínguez.