Tres enemigos rodeaban a Fane, sus miradas ardían de resentimiento pero estaban muy felices ante la idea de cortar a Fane en pedazos. Fane tenía problemas con los tres hombres, y sabía que ellos eran capaces de cortarle cada trozo de carne con sus dagas.
En ese momento, Fane se encontraba en un estado confuso. Sabía que corría un peligro extremo, y que los enemigos estaban a punto de torturarlo hasta la muerte. Quería escapar, pero sentía que su cuerpo estaba lleno de cemento y no podía moverse