28. La batalla de Nueva Orleans
La primera onda de ataque no fue violenta.
Fue peor.
Rayos de luz plateada descendieron de las formas geométricas, tocando personas al azar en la multitud. Y donde tocaban, la gente simplemente... se detenía. Como si alguien hubiera presionado pausa en sus vidas.
—¡No los dejen que los toquen! —grité desde la tarima, pero ya era demasiado tarde para una docena de personas.
Un hombre que había estado gritando sobre defender la ciudad súbitamente se quedó inmóvil, con expresión completamente en bl