-¿Qué demonios fue eso? -exclama Rowan, alterado. Su voz actúa como un interruptor que nos saca del transe silencioso en el que nos había dejado la partida de Arima.
Podía escuchar movimientos aquí y allá: voces gritando, pidiendo explicaciones, otras preocupadas; unas más cercanas que otras. Pero no solo no podía entenderlas, tampoco quería hacerlo. Había cosas más importantes en mi mente, preguntas que pedían respuestas, y había pocas personas que podrían brindármelas.
Mis ojos caen en una de