-¿Qué demonios fue eso? -exclama Rowan, alterado. Su voz actúa como un interruptor que nos saca del transe silencioso en el que nos había dejado la partida de Arima.Podía escuchar movimientos aquí y allá: voces gritando, pidiendo explicaciones, otras preocupadas; unas más cercanas que otras. Pero no solo no podía entenderlas, tampoco quería hacerlo. Había cosas más importantes en mi mente, preguntas que pedían respuestas, y había pocas personas que podrían brindármelas.Mis ojos caen en una de ellas.Cassandra, quien se encontraba sobre sus rodillas frente a un medio despierto Gale, portaba una expresión impasible y concentrada. Sus manos, libres de cualquier arma que momentos antes había aparecido por arte de magia, revisaban al pelirrojo mientras le hacía preguntas que no alcanzaba a escuchar. Ajena a mi mirada. Ajena al revuelo a su alrededor.Elden, en cambio, se había levantado y ahora era el centro de preguntas y reclamos. Podía notar la tensión en su rostro; esa arruga a la alt
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