Victoria estacionó fuera de la Mágica Cascada.
—Bruja, no quiero que te vayas así, por favor.
—No te preocupes, estoy bien —dijo Victoria y obviamente no estaba bien, lloraba desconsolada—debo ir a Milán, los preparativos de la semana de la moda comienzan, solo vine a Venezuela porque mi madre celebraría su cumpleaños aquí, se tomó las fotos para la prensa fingiendo tener una familia feliz y se marchó a Alemania.
Rebeka la abrazó.
—Lo siento mucho Victoria, no sé qué decirte.