Rebeka despertó sintiendo un terrible dolor de cabeza y con una fotofobia espantosa, las luces de la habitación le lastimaban los ojos, jamás sintió un malestar más terrible, su madre que no se había despegado de su lado de inmediato la atendió.
—Rebeka, mi niña hermosa, estás bien, estás a salvo.
—¿Mamá? —A Rebeka le parecía estar soñando, pero la realidad era la que se le hacía pesadilla cuando poco a poco fue tomando conciencia, recordando como Luciano le pegaba y estaba a punto de mat