—Papá, ¿qué haces aquí?, te dije que yo me encargaría de todo ¿y cómo es que supiste dónde estaba? —Luciano miró a Ivan y este desvió la mirada—. Siempre cuidando de todo lo que hago, mandaste a mi propio asistente a darte cuentas ¡¿Cuándo voy a obtener tu confianza?! —gritó Luciano herido.
—Francamente en este momento me da asco que me digas papá, no hables de confianza que ni en mi sombra confío, menos en ti que te comportas como un maldito imbécil. Alguien que cubra a esa niña —don Massimo c