Atendieron a Guadalupe y Diego les compró comida preparada, Diego le dijo al niño que lo buscara, que le conseguiría un trabajo para que pudiera llevar comida y encargarse de sus hermanas. Al salir de allí, Rebeka se permitió llorar, Diego la abrazó mientras caminaban.
—Y yo siempre regañandola por ir asquerosa, pero es que no sabía Diego.
—Nunca habías visto algo así, no es tu culpa.
—Yo he trabajado con la fundación de Brenda, he estado en distintos albergues del mundo, he escucha