75. EL DIOS ANUXIS.
En el salón del palacio, Jan se encontraba en estado de shock después de haber recordado algo que nunca antes había imaginado. Serafín y Enril lo observaban con atención, esperando a que les contara lo que había visto. Jan se levantó de su asiento, aún incrédulo por lo que acababa de suceder. Bebió de un solo trago su copa de vino y se sentó, pálido y tembloroso. Tomó aire varias veces, moviendo su cabeza negativamente, tratando de asimilar lo que acababa de suceder.
—¿Qué es Jan? ¿Qué es eso q