100. LUANA
Aren, el hombre lobo, observaba a su pareja, Gil, la mujer loba, sin comprender del todo lo que ella intentaba comunicarle.
—¿Por qué lo preguntas? —le preguntó directamente, prefiriendo no hacer conjeturas sobre sus intenciones. —¿Acaso no deseas seguir con los arcontes?
—No es eso, aprecio a la Arconte Gil, nos parecemos en ciertos aspectos, pero… Pero…
Gil, la mujer loba, respondió con vacilación. Ruborizada y con la cabeza gacha ante Aren, no se atrevía a expresar plenamente sus sentimiento