Todos nos miramos queriendo saber cuál sería la reacción de Gerald hacia la mujer que lo acosaba sin ninguna señal de importarle que hubiera tanta gente allí.
—¿Estás soltero, cariño? —Preguntó en un tono de voz seductor—. Puedo hacerte muy feliz e incluso de inmediato.
Gerald la miró de arriba abajo, fue retirándose dedo a dedo de su cuerpo hasta alejarla de él y sonrió como un hombre que sabe lo que hace.
—¿Ves a esa mujer en la cama? —dijo señalándome—. La misma a la que le vas a cambiar