Nunca había sido más feliz en mi vida que en el momento en que abrí los ojos y me vi recostada sobre su pecho con una de sus manos alrededor de mi cintura.
Pasé mis dedos por sus bien marcados abdominales, satisfaciendo esa curiosidad de saber si aún los sentía igual, seguía siendo el mismo Gerald de siempre, en todos los aspectos.
Después de mirarlo durante mucho tiempo, finalmente arrugó la nariz y abrió los ojos antes de sonreírme y pegarme aún más a su cuerpo.
Todavía estaba calentito, su m